Sueño de una noche de verano

viernes, agosto 19, 2011

Escribiendo...


¡¿Y por dónde demonios empiezo?! – creo que eso fue lo primero que pensé cuando se me encargó esta misión.
Fueron varios meses de investigación, de revisar informes, documentos, de solicitar información y que me fuera negada… de rascar hasta el último rincón de un almacén atiborrado de materiales sin uso…
Hasta que por fin salió un capítulo… dos.. el tercer capítulo estaba listo casi cuando ya tenía que presentar avances
No gustó.
Y ahora tenía la presión del tiempo. “Cómo era posible que apenas llevara 3 capítulos… ya debería de haber acabado” - me decía.
Ni modo. A rehacer el capítulo 1 y 2.
Cuando más complicado se estaba volviendo el asunto… la iluminación: buscando fotografías, encuentro en el respaldo del respaldo del respaldo, los informes anuales, mal redactados y como quieras, pero eran una base para escribir los capítulos 3 y 4.
El capítulo 5 no tendría problema pues ese lo viví muy de cerca desde el principio.
Nuevamente la presentación, y el capítulo 1 y 2 había que rehacerlos nuevamente…
El diseño… ¿Cómo establecer el diseño para algo histórico y a la vez moderno? Tendría que usar los colores institucionales… ¿pero como combinarlos? Otro dolor de cabeza.
Empiezo el capítulo 6… el borrador no gustó y casi queda fuera. Ya con el diseño fue otra cosa.
Comenzaba a tomar forma… al menos electrónicamente… faltaba buscar quien lo imprimiera… y encuentro 2 editoriales. La primera no me lo imprime por el pequeño detalle de que no soy diseñador gráfico y ellos sólo trabajan con diseñadores… la segunda no tuvo ningún problema y acceden a imprimirlo.
Por fin tengo un libro en mis manos. Un libro que me costó mucho trabajo hacer, pero que todos mis compañeros han recibido con gran agrado. No me la puedo creer.

He escrito un libro...

viernes, agosto 05, 2011

Lluvia


Ahí estás, espera, quédate un poquito más...

Que se calle el mundo, que se detengan los suspiros, quiero verte así, llegando desde el cielo, diciendo que todo está bien, que las cosas se pondrán mejor, que cantarás música con tus golpeteos y me harás salir o asomar por la ventana, tocarte y acariciar cuanta gota pones en mi mano.

Mírate… te enojas por no entrar, te molestas que pueda estar pensando en alguien más, pero no, no lo hago, te conservo y te miro para soñar que derrumbas el mundo mientras me abrazas.

Y si llegas después, cuando la noche esconda tus nubes y no me levante por el absurdo de mi cansancio, despiértame con el trueno de tus reproches, muéveme con el aire frío de tu aliento, sacúdeme con los recuerdos.

Ahí estás, pronta a irte, pronta a dejarme para que no pueda hacer otra cosa que recordarte...

Fernando Benavides